Madrid lidera los resultados del informe PISA en España pese al desplome educativo registrado a nivel nacional
El Informe PISA 2025 deja una fotografía preocupante de la educación española: los estudiantes de 15 años obtienen sus peores resultados desde que España comenzó a participar en esta evaluación internacional en el año 2000. El retroceso afecta a las tres competencias analizadas —lectura, matemáticas y ciencias— y se produce en un contexto internacional de caída generalizada del rendimiento educativo.
Según los datos difundidos tras la publicación del estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España obtiene 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias. Las tres cifras se sitúan por debajo de los respectivos promedios de la OCDE, establecidos en 461, 463 y 482 puntos.
La evolución respecto a PISA 2022 resulta especialmente significativa. España pierde 23 puntos en lectura, 16 en matemáticas y 8 en ciencias en apenas tres años. El descenso es todavía mayor si se toma como referencia 2015, especialmente en comprensión lectora, donde la caída acumulada alcanza los 45 puntos.
Madrid, entre las comunidades con mejores resultados
Dentro de esta fotografía nacional, la Comunidad de Madrid aparece como uno de los territorios que mejores resultados obtiene. Madrid encabeza las puntuaciones españolas en las tres competencias, aunque también experimenta un retroceso respecto a anteriores ediciones.
Junto a Madrid, Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia se encuentran por encima de los promedios de la OCDE y de la Unión Europea en el conjunto de los resultados. En el extremo contrario aparecen comunidades como la Comunidad Valenciana y el País Vasco, mientras que los resultados de Cataluña no son comparables al haber quedado invalidada su muestra.

La diferencia territorial es considerable. En matemáticas, por ejemplo, entre la comunidad que obtiene la puntuación más alta y la que cierra la clasificación existen 82 puntos, una distancia que evidencia las importantes diferencias existentes entre los sistemas educativos autonómicos.
¿Qué está detrás del retroceso?
Uno de los aspectos más relevantes del informe es que la caída no se limita a España. Los resultados han empeorado en numerosos países y también entre algunos de los sistemas educativos que tradicionalmente se encuentran en los primeros puestos.
La OCDE apunta a una combinación de factores. Entre ellos aparecen la menor capacidad de concentración, una menor disposición al esfuerzo y el impacto creciente de las pantallas y los dispositivos móviles. La lectura es especialmente sensible a esta situación.
Los estudiantes españoles muestran dificultades cuando tienen que enfrentarse a textos más largos y complejos. El patrón descrito apunta hacia una lectura rápida y superficial, con mayores problemas para mantener la atención, comprender vocabulario desconocido o interpretar textos que requieren una mayor profundidad.
A ello se suma el impacto de la pandemia en la generación analizada. Los alumnos que participaron en PISA 2025 nacieron en 2009 y tenían alrededor de 11 años cuando llegó el confinamiento, en un momento especialmente importante de su formación. Posteriormente accedieron a la Educación Secundaria en un contexto marcado por las consecuencias educativas y emocionales de la COVID-19.
El informe también incorpora la creciente presencia de la inteligencia artificial. España presenta un uso de estas herramientas más frecuente que otras economías, un fenómeno que abre un nuevo debate sobre cómo están cambiando los hábitos de aprendizaje y la manera en que los estudiantes afrontan las tareas académicas.
La lectura, el principal punto de alarma
De las tres competencias, comprensión lectora es la que registra el mayor desplome.
Los 451 puntos obtenidos por España suponen 23 menos que en 2022 y 45 menos que en 2015. La distancia con algunos de los países que lideran esta competencia, como Japón, Corea, Irlanda o Estonia, equivale a varios años de diferencia en términos de rendimiento.
También disminuye el número de alumnos que alcanza los niveles más altos de competencia. España cuenta con aproximadamente un 4% de estudiantes en niveles de excelencia, frente al 15% que la OCDE considera como referencia óptima.
Al mismo tiempo, alrededor del 6% del alumnado presenta un rendimiento muy bajo, cuando el valor considerado óptimo se sitúa en torno al 3%.
Una situación que también afecta a los centros
El informe no solo pregunta a los estudiantes. Los directores de los centros participantes también aportan información sobre las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza.
En España, el 40% de los directores asegura que sus centros tienen déficit de docentes, diez puntos por encima de la media de la OCDE. Más llamativo todavía es el dato relativo a los profesionales de apoyo: el 72% afirma no disponer de suficientes recursos, como psicólogos, trabajadores sociales o especialistas en educación especial, frente al 39% de promedio en la OCDE.
Estos datos añaden una dimensión diferente al debate. El deterioro del rendimiento no puede analizarse únicamente desde los hábitos de los alumnos, sino también desde los recursos disponibles en los centros y la capacidad de los sistemas educativos para atender las necesidades de un alumnado cada vez más diverso.
¿Qué significa el resultado para Arganda?
Aunque PISA no ofrece en estos resultados una puntuación específica de Arganda del Rey, los datos de la Comunidad de Madrid sí permiten situar al municipio dentro de uno de los territorios españoles que presenta un mejor rendimiento educativo.
Eso no significa que los problemas detectados por el informe no estén presentes en los colegios e institutos argandeños. La pérdida de hábitos de lectura, las dificultades de concentración, el uso de dispositivos digitales, los efectos arrastrados de la pandemia o la necesidad de contar con más profesionales de apoyo son cuestiones que afectan al conjunto del sistema educativo y que también forman parte del debate sobre la educación en los centros de la ciudad.
El dato madrileño, por tanto, permite mirar el informe desde una doble perspectiva en Arganda: la Comunidad parte de una posición destacada respecto al resto de España, pero al mismo tiempo participa de una tendencia internacional de pérdida de rendimiento que obliga a analizar qué está ocurriendo dentro y fuera de las aulas.
Y es precisamente ahí donde PISA pretende aportar algo más que una clasificación. El estudio no evalúa si un alumno conoce exactamente los contenidos de su currículo, sino su capacidad para aplicar conocimientos y competencias a situaciones de la vida real. Sus resultados sirven, por tanto, para detectar fortalezas y debilidades y para plantear qué cambios pueden ayudar a mejorar los sistemas educativos.
No todo son malas noticias
El informe también deja algunos datos positivos para España. Los estudiantes españoles destacan por su sentimiento de pertenencia al centro educativo y su vinculación con los profesores. Nueve de cada diez manifiestan ese vínculo.
Además, España presenta niveles de desigualdad educativa inferiores a la media de la OCDE y registra también menores niveles de acoso escolar.
El reto pasa ahora por conseguir que esas fortalezas convivan con una recuperación del rendimiento académico. El nuevo PISA deja claro que el problema no puede explicarse únicamente por el móvil, la pandemia, la inteligencia artificial o una determinada ley educativa. La caída es suficientemente amplia y compleja como para exigir una respuesta igualmente amplia, que abarque los hábitos de aprendizaje, la lectura, las matemáticas, la formación y recursos de los centros, el apoyo a las familias y el acompañamiento de los alumnos.
Para Madrid y, por extensión, para municipios como Arganda del Rey, el hecho de encontrarse entre las comunidades con mejores resultados supone un punto de partida favorable, pero no una garantía de futuro. El verdadero desafío será comprobar si esa posición puede mantenerse y, sobre todo, si los próximos años consiguen invertir la tendencia descendente que PISA acaba de poner sobre la mesa.







